Huye del triste amor, amor pacato,
sin peligro, sin venda ni aventura,
que espera del amor prenda segura,
porque en amor locura es lo sensato.
Ese que el pecho esquiva al niño ciego
y blasfemó del fuego de la vida,
de una brasa pensada, y no encendida,
quiere ceniza que le guarde el fuego.
Y ceniza hallará, no de su llama,
cuando descubra el torpe desvarío
que pedía, sin flor, fruto en la rama.
Con negra llave el aposento frío
de su tiempo abrirá. ¡Despierta cama,
y turbio espejo y corazón vacío!
Antonio Machado
Ya he visto Los girasoles ciegos, la película que representará a España en los Oscar. He visto por ahí que se dice de todo, que si es aburrida, que si es olvidable… ¡¡Pues a mi me gustó mucho!! Así que os animo a verla, e incluso os recomiendo el libro, porque la película es una adaptación de la aclamada novela de Alberto Méndez, Premio Nacional de Narrativa y Premio de la Crítica en 2005.
Os cuento de que va: se desarrolla en Galicia, en los años 40. Cada vez que Elena (Maribel Verdú) cierra la puerta de su casa, echa la llave de sus secretos. Al mismo tiempo que sortea los rigores de la posguerra, Elena levanta junto a su hijo Lorenzo (Roger Princep) una fachada de apariencia para ocultar la verdad sobre su familia: Elenita (Irene Escolar), la hija adolescente, se ha fugado embarazada con su novio Lalo (Martín Rivas), un joven que lleva meses en las listas de la policía; y Ricardo (Javier Cámara), su marido, vive oculto en un hueco practicado en el dormitorio matrimonial….
¿Recuerdas este momento?
Momento Vetusta en la Plaza del Trigo, Aranda de Duero



